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Anamá ediciones es una editorial nicaragüense con distribución en Centroamérica.

No hay duda en mí

“No hay duda en mí” es una mirada íntima, aquí conviven reflexiones acerca de la familia, la vida, la muerte y el amor, desde una experiencia de mujer joven, Masaya y periodista.

La identidad local y familiar recorren el mapa de sus recuerdos y sus pensamientos se revelan sin barreras, de forma tan natural que podemos sentir que estamos traspasando un espacio privado, un cuarto que se abre en la mente de la escritora, un lugar que, a semejanza de un tríptico del Bosco, nos muestra lo que fue, lo que es y lo que tal vez será. 

El silencio canta en mí

En «El silencio canta en mí» hemos encontrado una nueva propuesta de lectura. El autor nos sorprende al entregarnos en esta obra tres propuestas valiosa en el campo literario, entra con una gran naturalidad en la crónica personal, el cuentos y la mini ficción, esto nos lleva a definirla como una obra hibrida.

La presencia de la luna atraviesa casi toda la primera parte.

La segunda parte lo compone un solo cuento escrito a manera de diario.

 La tercera parte contiene relatos breves, que me gustaría llamar “minimalistas”.

La propuesta es animar a los jóvenes escritores a expresarse en diferentes géneros en una solo obra.

N, DE NANCY

Esta novela, es testimonio vívido de tantas niñas olvidadas a la vera del camino, sin más fortaleza que su necesidad de supervivencia.  En su caminar, trágico y azaroso, tienen sus días contados. No tienen forma de franquear las barreras que les impone un sistema patriarcal despiadado y violento, que las devora y pulveriza.

N, de Nancy, .es también un homenaje a la solidaridad y apoyo entre los marginados, mujeres y hombres que luchan, día a día, por responder a la adversidad con una sonrisa.

Paradójicamente, se trata de un canto desgarrado de esperanza, desde la más profunda desesperanza. Como historia espejo, nos sitúa frente a una realidad que despierta la sensibilidad y martilla nuestra indiferencia, al colocarnos frente a la progresiva aniquilación de su protagonista, a quien la vida le es negada, una y otra vez. 

EL TRIÁNGULO DE LA CHELA

Relatos de amores y de muertes»

El libro se inicia con el cuento “Anduvo, anduvo, anduvo”. Inmediatamente lo vinculé con el poema de Rubén Darío “Caupolicán” en el cual un terceto repite ese verbo tres veces. Nada más lejos de la verdad. El cuento trata de la mujer ideal de un hombre que es nada menos que María Félix. Tras su intensa búsqueda, la trae desde México para mantenerla encerrada y adorarla. Muy pronto, el hijo de la actriz, la rescata y el pierde a la mujer amada. El final es sorpresivo: la Doña no era nada menos que ¡una imagen virtual que se le escapó del internet y el enamorado pierde para siempre!.

Finalmente, en los veintiún relatos de El triángulo de la Chela (la rubia) de Saballos, la voz narrativa nos toma de la mano y nos va llevando de detalle en detalle para sumergirnos en intrincados laberintos hasta llegar al clímax. En estos relatos signados por la violencia, el amor como Alfa y la muerte como Omega nos conduce a finales impactantes e inesperados característicos de los buenos cuentos, aquellos que terminan con un giro inesperados que los lectores quedan perplejos. Pongo de ejemplo “El almohadón de plumas” del formidable escritor uruguayo Horacio Quiroga y el de Rubén “El caso de la Señorita Amelia”.

Dra. Nydia Palacios Vivas

Mónica Zalaquett Daher.

Autora de las novelas “N, de Nancy” y “Tu Fantasma, Julián”

Creadora de ensayos y centenares de blogs y artículos para periódicos y revistas.

Fundó y dirigió por 23 años, el Centro de Prevención de la Violencia, CEPREV, organismo no gubernamental que obtuvo importantes logros en la reducción de la violencia juvenil e intrafamiliar en Nicaragua y otros países de la región.

Ha Elaborado materiales didácticos que apoyan la reducción de diversas formas de violencia.

Ha sido conferencista internacional y ha impartido centenares de talleres en diversos países latinoamericanos.

Ha sido consultora para diversos organismos nacionales e internacionales en temas de Prevención de la Violencia y Cultura de Paz.

zingonia zingone

TOMADO DEL LIBRO

las tentaciones de la Luz

Sección

peregrinaciones

caminante no hay camino

se hace camino al andar

Antonio Machado

Si de verdad fuera libre

vagaría por los bosques

o las calles

dormiría en aristas

o en el monte

comería sólo

si algo sobrara

sería pájaro

de rama en rama

de nube en nube

sobre las ruinas de la tierra

hallando rumbo en el viento

por el contrario recorro

las ramblas bulliciosas

adornadas de luces

me asaltan las mesas

que colonizan las aceras

me toma por el cuello

el gorgoteo de la cerveza

buitres

en la ruta solitaria que busco

esclava aún

de otro amo.

**

En el sur hay una playa

su silueta

es una cola de ballena

el mar se come sus orillas

devora troncos

madrugadas

esqueletos de peces

detrás hay una selva

que llaman parque

alberga manigordos

cariblancos

víboras de palma verde

y las aves que pregonan

lluvias torrenciales

sólo queda una tira de arena candente

camino desnuda

una funámbula solitaria

cegada por las visiones

e intuyo

que no es en los costados

donde mora el peligro.

***

Desde una ermita

en la cúspide de la montaña

me asomo al barranco

la bruma me resguarda

acurruca

un panal durmiente

que cuelga del árbol vecino

cada obrera en su celda

los zánganos sueltos zumban

desvistiendo el cielo

en un desenfrenado galanteo

la reina se arrodilla

frente al sol naciente

encajado en su ostensorio

de cerros dorados.

****

Son las seis de la tarde

y la lluvia punza mi cara

arrastro una carreta

el enfermo bajo un manto

azul como el listón

que ronda el vientre de la Virgen

el río corre sobre las piedras

frente a la gruta

dos patos desafían la corriente

uno roza la orilla

el pico se aferra y gira el rumbo

mientras tanto

la gente apiñada

paraguas desplegados

cirios 

          lamentos  

                          berridos

y el silencio contemplativo del autista

beso los granos de la esperanza

pido el don del llanto

emboscada en la umbra

mi aridez.

*****

La bicicleta va y corta

el viento 

las ramas

el vuelo inocente de los mosquitos

y los bosques de Massachusetts

donde los pájaros huyen del sol

y del nido su trino

como del pecho la humana intuición

la bicicleta sube

arrastrando el latido

a la orilla del sendero

la mala yerba se acompaña de la buena

algún perro ladra

y camina sometido 

chillan los frenos sobre el asfalto

interrumpen

el devenir natural de las cosas

parecen quejarse

del confuso andar del hombre.

«Cartografía de espacios en fuga. Managua 1968-1975» de David Rocha Cortez.

Comentario Norge Espinosa Mendoza

CIUDADES MARICAS, UNA CARTOGRAFÍA URBANA DEL DESEO EN FUGA

Por Norge Espinosa Mendoza[1]

Sobre el mapa visible de la ciudad, transcurre otro: un canal de deseos, anhelos, indisciplinas y subversiones que se hacen visibles solo para quien hace la pregunta correcta, entiende el código, y se arriesga más allá de lo evidente. Desde ese gesto David J. Rocha Cortez (1990) ha desandado las vías de Managua, esa ciudad aún traumatizada por el terremoto que la rompió para siempre, hurgando en la biografía marica de ese mapa, de ese entramado de secretos y edificios caídos, que solo perduran en algunas memorias. Recomponiendo lo que fue ese cruce de coordenadas entre 1968 y 1975, el joven investigador y teatrólogo, empleando incluso elementos de su biografía y acudiendo a los recuerdos familiares, traza sendas torcidas sobre esas desmemorias, busca a las viejas reinas de la noche, entra a sitios donde aún late, así sea enferma y moribunda, la chispa de una vida homosexual a punto de perderse para siempre.

Cartografía de espacios en fuga, Managua 1968-1975 (anamá Ediciones, 2022), es el resultado de ese empeño investigativo que al mismo tiempo es arqueología, testimonio, historia política y ajuste de cuentas con las heridas de la ciudad a la cual se encaminaron varios de los que protagonizan estas historias. El Charco de los Patos, La Tortuga Morada, el cine Margot o el González con su sala de películas porno…, son más bien cicatrices en el rostro de ese ámbito urbano. En pos de esos puntos ya fantasmales se fue el autor, guiado por algunos textos, por referencias dispersas, a fin de ubicar en el mapa actual no solo esos antros, esos puntos de ligue y encuentro, sino tratando de recolocar a quienes tuvieron sus escenarios de cacería y gozo. Refugio y al mismo tiempo espacios de libertad, aunque siempre vigilada o amenazada, ahí se fue forjando una noción de lo diferente que a veces tocaba peligrosamente lo político, como sucedió con aquel miembro de la familia Somoza, o pretendía modernizar la urbe con luces y efectos sicodélicos, como sucedía en La Tortuga Morada. Voces, ecos, reminiscencias de ese proyecto de una vida otra, donde el travesti podía celebrar una boda triunfal, como lo hizo La Reina de los Tártaros, creando a su paso una leyenda que reaparece en este centenar de páginas una y otra vez.

La Reina de los Tártaros, la Natacha, la Piel Canela, Bernabé Somoza, La Sebastiana, la Negra Selina y la Selina Chiquita… parecen personajes de un poema de Virgilio Piñera, irguiéndose contra el fondo de lo marginal para imponer sus cuotas de desafíos, secretos y extremos a ratos irreconciliables. Como el título indica, David J. Rocha sabe que describe espacios en fuga, amenazados de muerte por el olvido o la decadencia de sus protagonistas, pero persiste en esa voluntad de reconstruir, como quien orquesta la recuperación de una obra teatral perdida, personajes, acotaciones, palabras, que le ayuden a él y a su lector en esa revisitación a una Managua hundida por el terremoto de la amnesia, a ratos inducida, que ahoga a esos sobrevivientes a los que ha conseguido entrevistar. Repasando además las escasas informaciones que se deslizaban en la prensa acerca del cierre de esos sitios inmorales, o de quienes campeaban allí como agentes perturbadoras de las “buenas maneras”, David también recompone el índice de violencia que las lentejuelas y plumas de los shows que se vieron en esos puntos de Managua tuvieron que padecer. A su manera, sigue los pasos de Giuseppe Campuzano, creador del Museo Travesti del Perú, y de tantas y tantos que procuran un linaje, que se preocupan por buscar antecedentes y figuras que lograron romper, a puro desacato, ese silencio y esa ceguera que intentaba anularnos de la historia. Y de La Historia.

Conocí a David en sus días de estudiante en el ISA, acá en La Habana. Lo precedía el prestigio de Teatro Guachipilín, el núcleo titiritero del cual proviene, y que en Cuba ya era reconocido y respetado. Desde entonces lo aprecio, y vale decir que con este libro que me hizo llegar, ese afecto ha crecido a una nueva dimensión. Alegra ver que las provocaciones lanzadas a una persona joven terminan convirtiéndose en preguntas más amplias. Y que el compromiso con una forma de vida ilumina las vidas que le precedieron, y ayuda a los que vendrán a encontrar sobre ese mapa herido otras señales no menos incitantes, en las que el autor se identifica como cazador, como heredero de tantos rituales y arrojos, al tiempo que habita con su propio cuerpo parte de esta maniobra que restaura, reconstruye, y redefine.

Las fotos, las ilustraciones de este pequeño y útil libro, hacen que en mi mente de lector Managua se convierta en otra metrópoli, más viva, y deseante. Más dispuesta a quitarse la máscara, salir del closet, contarnos su otra vida sin la cual la otra, la aparentemente menos torcida y riesgosa, no podría tampoco calificarse de tal. Quiero agradecer a ese David ser un guía tan acertado, tan dispuesto a ir hasta el fondo del antro o las casas en las que nunca antes había entrado, para sentarse a conversar con alguna de estas reinas y dueños de la noche de Managua. De esa Managua que vivió numerosos terremotos, que perdió en ellos (los reales y los imaginarios, amén de otros tan arrasadores como el sida) a muchos de sus protagonistas. Pero que también preserva, en algún rincón de su memoria, la nostalgia por la hora en que se encienden las señales del ligue, los gestos del atrevimiento, y las luces cegadoras del último show.


[1] Norge Espinosa Mendoza (Santa Clara, 1971). Graduado de la Escuela Nacional de Instructores de Teatro y Licenciado en Teatrología por el Instituto Superior de Arte. Obtuvo el Premio de Poesía de El Caimán Barbudo con su libro Las breves tribulaciones. Se ha desarrollado como poeta, dramaturgo, investigador y ensayista. Es fundador de Teatro de los Elementos y ha colaborado de manera sostenida con los grupos Pálpito, Teatro de las Estaciones y Teatro El Público; de este último es asesor actualmente. Ha obtenido, entre otros, los premios Calendario, Abril, Prometeo, Dora Alonso (en 2010, con la obra para niños Un mar de flores) y Rine Leal. Dentro de su producción dramatúrgica destacan Romanza del Lirio (publicada en la revista Tablas en 2000), Federico de noche, Cintas de seda, Sácame del apuro, Trío e Ícaros, casi todas llevadas a escena. La Virgencita de Bronce, estrenada por Teatro de las Estaciones, obtuvo, entre otros galardones, el Premio Villanueva de la Crítica Teatral cubana.

LAWANA TIUNKA

Música del Caribe de Nicaragua

Esta investigación se enfoca en recopilar las principales manifestaciones musicales de la Costa Caribe de Nicaragua, una zona geográfica muy amplia y muy rica pero olvidada y marginada durante siglos. La fractura sociohistórica nacional provocó que esta región tuviera un desarrollo diferente al del resto del país, y por supuesto, la música –como expresión cultural– no fue ajena a esa diferencia.

Además, esta investigación también pretende reunir –en un solo libro– las principales obras características de las cinco etnias de la zona, tanto de la Región Autónoma del Caribe Sur (Creoles, Ramas y Garífunas) como de la Región Autónoma del Caribe Norte (Miskitus y Ulwas). Aunque estas etnias comparten similitudes históricas, sociales y culturales –gracias a la convivencia y los múltiples procesos de mestizaje–, la música de cada una de ellas, tiene orígenes y singularidades propias que diferencian a una de las otras.

En la zona Pacífico, norte y centro del país se tiene la idea equivocada de que toda la música del Caribe es Palo de Mayo, o que este es lo mismo que la música miskita, o que toda la población de la Costa es afrodescendiente. Estos son conceptos producto del aislamiento geográfico –hasta hace pocos años se construyó una carretera que une Managua y Bluefields. Antes de que existiera, el viaje se hacía por panga o por avión. Dichas ideas son también producto del desconocimiento de la historia nacional. Desde 1687 hasta 1894 la historia de la Costa no era otra que la de la Nación Misquita, protectorado británico que estableció una muy particular forma de monarquía. Por ende, la evolución musical es muy diferente a partir de la cosmovisión propia del nicaragüense amerindio, negro e incluso mestizo que vive en esta región del país.

Existe también un secreto a voces que implica un racismo cultural entre la mayoría de la población mestiza: “yo no soy negro, no soy murruco, no soy costeño”. Los mestizos del Pacífico se sienten extrañamente superiores sin motivo alguno e ignoran –en su mayoría– la enorme riqueza de esta región que ocupa el 56,2% de nuestro territorio, pero que cuenta solo con un poco más del 10% de la población del país. La Costa Caribe ha aportado a la construcción de la identidad nacional pero, para el nicaragüense del Pacífico, es únicamente su vecina territorial, y es casi tan desconocida como Belice o Jamaica:

Para las nuevas generaciones este libro es una excelente recopilación que sirve para empaparse de la cultura de nuestra amada Costa Caribe de Nicaragua. Es un trabajo muy útil para aquellos que quieren reconocer el folclor, la historia, los ritmos y los instrumentos tradicionales de las diferentes etnias de la Costa: creole, miskitu, garífuna, rama y ulwa. Para mí, este libro debería ser material de estudio en todas las escuelas, sobre todo del Caribe nicaragüense y centroamericano, ya que el nivel de desconocimiento de buena parte de nuestra juventud sobre su propia identidad e historia es muy elevado. Con este libro darás un importante recorrido histórico que inicia con los primeros pobladores de la región caribeña, cómo llegaron a este territorio, cómo se desarrollaron y cómo se mezclaron con el entorno, parte fundamental e indispensable para entender la música tradicional y su evolución y, además, comprender su aporte a la rica y muy diversa historia nacional. Las canciones no serán todas con las que crecimos y con las que recordamos nuestra juventud, pero es un excelente punto de partida para introducirse al lenguaje tradicional de la música de las diferentes culturas que han convivido -unas con otras- durante siglos en el territorio más amplio y diverso de Nicaragua.

Raymond Myers Ex integrante de Soul Vibration y músico de Bluefields  

LAWANA TIUNKA Música del Caribe de Nicaragua

Para las nuevas generaciones este libro es una excelente recopilación que sirve para empaparse de la cultura de nuestra amada Costa Caribe de Nicaragua. Es un trabajo muy útil para aquellos que quieren reconocer el folclor, la historia, los ritmos y los instrumentos tradicionales de las diferentes etnias de la Costa: creole, miskitu, garífuna, rama y ulwa. Para mí, este libro debería ser material de estudio en todas las escuelas, sobre todo del Caribe nicaragüense y centroamericano, ya que el nivel de desconocimiento de buena parte de nuestra juventud sobre su propia identidad e historia es muy elevado. Con este libro darás un importante recorrido histórico que inicia con los primeros pobladores de la región caribeña, cómo llegaron a este territorio, cómo se desarrollaron y cómo se mezclaron con el entorno, parte fundamental e indispensable para entender la música tradicional y su evolución y, además, comprender su aporte a la rica y muy diversa historia nacional. Las canciones no serán todas con las que crecimos y con las que recordamos nuestra juventud, pero es un excelente punto de partida para introducirse al lenguaje tradicional de la música de las diferentes culturas que han convivido -unas con otras- durante siglos en el territorio más amplio y diverso de Nicaragua.

Raymond Myers Ex integrante de Soul Vibration y músico de Bluefields  

David Rocha Cortez

David Rocha Cortez. Catedrático del Dpto. de Comunicaciones y Cultura de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas. Coordinador de la Escuela de Espectadores de Teatro Luis Poma, miembro del Teatro de Títeres Guachipilín desde 2009 (Nicaragua).

Master en Estudios Culturales por el IHNCA/UCA (Managua, Nicaragua. 2016). Licenciado en Arte Teatral con especialidad en Teatrología por el Instituto Superior de Arte de La Habana, Cuba (2013).

En 2019 publicó el libro de narrativa y ensayo Crónicas de la Ciudad: Cochones, lirismos, memorias por SOMA Fondo Editorial.                                                         

En 2021 publicó el libro Convergencias: una mirada a la poética teatral de Roberto Salomón por Índole editores. Desde el año 2020 reside en San Salvador.

Sus textos académicos y críticas teatrales han sido publicados en medios impresos y digitales de Cuba, Nicaragua, El Salvador, Costa Rica, México y Argentina.

En el 2022 presentó su gran obra «Cartografía de espacios en fuga, Managua 1968-1975«